YO, ME, MI, CONTIGO. Que, además de ser un disco del maestro de los maestros, es decir, de Joaquín Sabina, es una de las maneras en las que mejor sabemos expresarnos los del Zaidín.

Desde que tengo uso de razón, puedo recordar a MI madre, zaidinera de pro, a la que muchos de ustedes recordarán pasando frío y calor en su pequeño estanco de la calle Reyes Católicos, hablando –y también llamando- a SU Chica, a SU Manolo y a SU Raquel –MI madre dice su Raqué-. O lo que viene a ser lo mismo, “mi Chica”, “mi Manolo” y “MI Raqué”. Luego llegaron otros tantos sus, o súes, o como coño pudiéramos llamarlo –cualquier forma es válida para que la admitan los de la RAE cuando el asunto se les vaya de las manos-.

Y es que en el Zaidín, MI Zaidín, que,  además de ser  uno de los más populosos y vivos barrios de esta, MI Granada, es una localidad de Huesca –fíjense las cosas-, tenemos un extraño sentido de la pertenencia y de la posesión.  En ese Zaidín, con el que ME siento tan identificada, y por poner un ejemplo,  YO ME tomo MI copa, pero “primo, mira ver si ME convías”. Y, claro, justo aquí, es donde la conversación da un giro para parar del MI al CONTIGO. En mi barrio, las cosas son así. Porque las copas en buena compañía son las mejores, que decía el poeta de la calle.

Imagino que en sus barrios, pasará lo mismo.  Lo que pasa es que en el MÍO se hace con mucha gracia y con mucho arte. Y con tal de tomarnos unas cañas fresquitas, a veces, también estamos dispuestos a poner algo de NUESTROS bolsillos. En días como hoy, que se juega un Madrid- Barça de tercera o de cuarta, vete tú a saber, el Zaidín será un verdadero bullicio, un ir y venir de “llena que nos vamos”. Porque en MI barrio, somos así. Todas las últimas nos parecen buenas si son rubias y tienen el culo frío. Y no les quiero decir nada, si el que suelta la panoja es TU vecino.

¡Salud y que gane el mejor!