Archivos para el mes de: octubre, 2012

“Se estima que más de mil millones de personas viven con algún tipo de discapaci­dad; o sea, alrededor del 15% de la población mundial”. No lo digo yo, lo ha dicho esta noche César Alierta.  Y es que hoy es 30 de octubre. Un día especial. Muy especial. Un día para hablar de capacidad. Y, a partir de ahora,  si pueden, di-capacidad.

En su aún corta, pero muy prestigiosa, trayectoria, hoy ha tenido lugar la entrega de los premios Telefónica Ability Awards, una iniciativa necesaria hoy, mañana y, esperemos, que no siempre. Sobre todo ahora, en los tiempos que vivimos, inmersos en  una crisis que parece no tener fin, cuando olvidarse de los más desprotegidos y de quienes más lo necesitan es cuanto menos indeseable, pero más fácil que nunca.

Hablar de los Ability Awards es hablar de una iniciativa pionera e innovadora que hace justicia, reconociendo a las empresas e instituciones que desarrollan modelos de negocio sostenibles, con la inclusión de las personas con discapacidad en la creación de valor, desde cualquier vertiente, ya sea como empleados, proveedores o como clientes. ¿Puede alguna sociedad vivir de espaldas a un colectivo tan sensible y numeroso?, reflexionaba esta noche el presidente de Telefónica.

De entre las más de 400 compañías que optan a los premios, solo 50 consiguen entrar a formar parte del prestigioso club de las llamadas Compañías y Organizaciones Ability. Lo que, créanme, es un verdadero orgullo. Que ser solidario, comprometido y acérrimo defensor de la igualdad, en cualquiera de sus manifestaciones, hoy tiene premio.

Y solo nueve los ganadores. Mis felicitaciones a Línea Directa Aseguradora; Pelayo Servicios Auxiliares de Seguros; Universidad de Valencia; Indra; Alcampo; Capgemini España; Accenture. Especial énfasis, perdonen, para los muy andaluces Ayuntamiento de Málaga y Radio Televisión de Andalucía.

Como no podía ser de otra forma, mi reconocimiento también a los finalistas. Y una mención especial, para un andaluz con aires granadinos, que ha pasado a formar parte del selecto club de las Compañías e Instituciones Ability, Guadalinfo Accesible, que, desde 2009, persigue la plena accesibilidad y la eliminación de las barreras tecnológicas. ¡Ahí es nada!

Pues lo dicho, ¡a seguir trabajando, que esta tarea es de tod@s!

¡Atención, querid@s!

Teníamos razón ayer en nuestras teorías sobre el uso de los ex

Tal es así que, esta mañana, los del departamento de “Español al día” han contactado con nosotros. ¿Para decirnos qué? Que teníamos razón cuando decíamos -o suponíamos- que la norma de referencia es siempre la última, y, por tanto, la Ortografía. Así que, excepto en los casos que les conté ayer, escriban siempre juntos los ex

También teníamos razón cuando les sugeríamos, “duden, duden”… ¡Que harán bien!

Salu2

Querid@ amig@, algo le atrae hasta aquí. O le interesan mucho las historias de ex o le gusta como escribo o, sencillamente, ha llegado a este espacio por casualidad. Más bien me inclino a pensar que le gustan las historias de ex… Pues aquí va una que, espero, le ayude en su vida cotidiana.

Soy una enamorada de la lengua. Sí. Y, cuando tengo tiempo,  me entretengo intentando descifrar los entresijos de la RAE. Y créame. ¡No son pocos! Hace años, cuando aún (con tilde porque es sinónimo de todavía) cursaba mis estudios de Periodismo y comenzaba a popularizarse el uso de Internet –serían mediados de los 90- me surgió una gran duda, que me trajo dcabeza algún tiempo.  ¿Por qué permitía la RAE que se acentuara guion si es una palabra monosílaba? Lo cierto es que nunca obtuve una respuesta, pero ¡cuál fue mi sorpresa! En la nueva Ortografía de la lengua española, aprobada en 2010, la Academia quitó la tilde a palabras como guion o truhan. Supongo que, en la decisión de los académicos, algún peso tendría la inquietud de un buen puñado de desconcertados hispanohablantes.

Pues ahora, me ha tocado enfrentarme a una de ex… Sí, verán. Cuando un@ quiere usar el palabro para referirse a “algo o alguien que fue, pero que ha dejado de serlo”, y consulta el diccionario de la RAE, en su vigésimo segunda edición, www.rae.es, todo apunta a que se escriba separado. Porque hace las veces de adjetivo. Ex ministro, ex marido… Hasta aquí, está claro, ¿no? Bien, sigamos. Si consultamos el diccionario panhispánico de dudas, también disponible en www.rae.es, aconsejan lo mismo, que se escriba separado de la palabra, partiendo de la  misma consideración.

Bien, el problema se presentará cuando guste consultar la nueva Ortografía de la lengua española. Porque te ha pasado otras veces. ¡Y no te fías! ¿Qué pasa si recurres a este texto? ¡Tachín! Pues que, como no podía ser de otra forma, la RAE aconseja que ex se una a la palabra. Exministro, exmarido… Pero es que es más, escribiendo, como escribo este texto en Word, el corrector maldito me subraya la palabra… A partir de ahora, podremos decir “Estás más antiguo que el corrector del Word”, como decía una avispada amiga. Y ¿cuál es la explicación? Pues que dice la Academia que ex, sea cual sea su valor, es un prefijo. Y como tal hay que tratarlo. Y punto. ¡Unido a la base! “¡Soldado gráficamente a la base!”, dice para ser más exactos. Chúpense esa mandarina.

¿Quieren más? Escríbalo separado si el conjunto léxico está formado por más de una palabra. ¿Ein? Entiéndase, por ejemplo, ex capitán general. Más, más, hay más. Escríbase con guion (sin tilde) cuando la siguiente palabra empiece por mayúscula o sea un número. Y, esto, como norma general para todos los prefijos.

Hasta aquí, la explicación. Ahora, la queja. Haciendo uso de las redes, formulé en twitter la duda, dirigiéndome a @raeinforma; como también lo hice rellenando el pertinente formulario en el departamento de “Español al día”, http://cronos.rae.es/cgi-bin/consulta_form.pl. Y aquí sigo, espera que te espera.  Mientras tanto, y si de algo les sirve mi opinión, los ex, como en la vida y más que nos pese, irán juntos.

Yo no sé, si pecaremos de poca originalidad o qué, pero este fin de semana, como otros tantos millones de espectadores, hemos sucumbido a  la tentación de disfrutar –más bien de sufrir de lo lindo-  con  “Lo imposible”, la esperada cinta de Juan Antonio Bayona, protagonizada por Ewan McGregor y Naomi Watts.

 “Lo imposible”, un impresionante tsunami en taquilla. O lo que viene a ser lo mismo, un taquillazo en toda regla. Y es que, en su segundo fin de semana, la cinta está consiguiendo lo imposible, tras recaudar más de seis millones de euros.  Y, desde su estreno, suma ya la nada desdeñable cantidad de diecinueve millones y medio de euros. Ahí, lo lleváis. Arrasando, como aquel 26 de diciembre de 2004, en que “el mar se tragó la tierra”… (Olalla Cernuda, para El Mundo).

Nadie duda de una titánica campaña de marketing ni del excelente funcionamiento del boca a boca. Es más nadie duda de la calidad técnica de esta superproducción española. Si no, de qué dos grandes como Ewan McGregor y Naomi Watts iban a sufrir –y hacernos sufrir- hasta la extenuación.

Creo que en nuestro pase no hubo más vértigos ni más desmayos ni más vómitos ni más espasmos que los sufridos por los protagonistas. Corre como el polvorín que de un extremo a otro del país –y nadie sabe por qué- los espectadores son víctimas de una sintomatología que nadie, ni siquiera el marketing o el  poder de los medios,  sabe explicar. Quizá la ola, quizá el realismo de los golpes, de la sangre en las heridas, quizá la solidaridad… ¿El síndrome de Sthendhal ante una gran obra de arte? ¿Quién sabe?

“Quedaban apenas unos  minutos para las ocho de la mañana del 26 de diciembre cuando la tierra tembló a cuatro mil metros de profundidad en el Océano Índico, a unos 260 kilómetros al oeste de la costa de Aceh, en Indonesia. Mientras tanto, en las paradisíacas costas de Tailandia, Indonesia, La India, Sri Lanka y los países del sureste asiático se disponían a iniciar una nueva jornada de sol y playa. Ni los más agoreros pensaban que muchos de ellos no verían nacer el año nuevo (…)” –Olalla Cernuda-

El drama de la familia Bennet , en “Lo imposible”, es el drama de los miles de turistas que pasaban aquellos días sus vacaciones en complejos hoteleros de lujo y que corrieron la misma suerte…

En fin, que si quiere pasar un mal rato de lujo con una gran producción española, no se pierda “Lo imposible”.  Por el contrario, si es un ser aprensivo, si padece del corazón, si, desde “Tiburón” siente talasofobia  o si lo suyo es la ansiedad y el catastrofismo… deje “Lo imposible” para otra vida…

Rota por la ausencia de palabras… Necesito que vuelvan a mí como lo hacían antes,  en silencio, e irrumpían en mi alma plenas de vida. 

Porque sin palabras, nada soy, nada pienso, nada siento. Sin palabras, sencillamente, no soy.

Y si algún día vuelven a fluir de este alma anhelante, las recibiré como la nueva vida al llanto.

Mientras tanto, golpea la impaciencia…