Rota por la ausencia de palabras… Necesito que vuelvan a mí como lo hacían antes,  en silencio, e irrumpían en mi alma plenas de vida. 

Porque sin palabras, nada soy, nada pienso, nada siento. Sin palabras, sencillamente, no soy.

Y si algún día vuelven a fluir de este alma anhelante, las recibiré como la nueva vida al llanto.

Mientras tanto, golpea la impaciencia…