Trepidante. Delirante. Fresca. Valiente. Desquiciante. Inteligente. Arriesgada. Infartante.

De momento, no le encontramos ningún “pero”. O quizá sí. Ha llegado a un punto tan, pero tan bestial, tan álgido, tan crucial, tan, tan, tan… que a ver cómo resuelven la trama y sacan a los personajes de este embrollo.

¿Qué aún no saben de qué les hablo?

De Homeland. La serie que, junto a The Newsroom, Scandal y alguna otra, está haciendo mucho más llevaderos estos primeros domingos de frío.

Justamente aclamada por el público y la crítica, Homeland atesora dos Globos de Oro –mejor serie dramática y mejor actriz- y clara triunfadora en los Premios Emmy 2012 –incluyendo mejor serie dramática, y el galardón para sus protagonistas principales, Claire Danes y Damian Lewys-.

Si algo caracteriza a Homeland, además de que es capaz de mantener en vilo al espectador de principio a fin -¡incluso en su segunda temporada!- es que, políticamente, representa una apuesta valiente y arriesgada. Sobre todo, para la muy conservadora y patriótica visión norteamericana. Y es que Homeland nos invita a reflexionar sobre la incuestionable bondad del sistema estadounidense. Nos invita a reflexionar sobre si –siempre- el fin justifica los medios. Nos invita a reflexionar, incluso, sobre las desproporcionadas acciones disuasorias de un estado en permanente alerta ante la amenaza del terrorismo islamista.

Por eso, créanme, hasta el momento no creo que en Homeland, haya ni buenos ni malos. Solo un plantel de personajes que actúan y se relacionan. Que dudan y se cuestionan. La  genialidad de la obsesión in extremis; y de la locura… Y del sentido de la justicia. Y de la desconfianza. Y de la política. Y del espionaje. En Homeland nada es como creemos. Cualquier teoría se desmorona en un instante. Como el sistema.

Basada en la serie israelí Hatufim (Secuestrado) Homeland es la historia de dos personajes antagónicos.  Brody, un marine norteamericano que, desaparecido y dado por muerto en Irak, reaparece tras ocho años de cautiverio, provocando el delirio de Carrie, una agente de la CIA, que, tras los fallos del 11 S, vive obsesionada por evitar otra masacre.

A partir de ahí, querido lector, siéntese, y déjese llevar.