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Ya lo decíamos.

Intentar comprender las entrañas de la RAE, nos sigue trayendo dCabeza. Al menos a quien suscribe estas palabras.

No será una servidora quien pretenda sentar cátedra. Ni cuestionar decisiones que, con frecuencia, se convierten en verdaderos campos de batalla entre estudiosos y académicos. Desde mi humilde posición, solo aspiro a poner  un poco de luz, a partir de  un español claro y legible, en toda esta marabunta.

A usted, amigo lector, que, seguramente y con frecuencia, se enfrenta a un folio en blanco, ¿nunca le surgen dudas? Por ejemplo, y en esto-entre otras cuestiones- llevamos algunos días erre que erre, ¿dónde colocaría el punto después de los signos de comillas?

Pues este, que parece un sano debate, ha suscitado agrias polémicas. A pesar de que la RAE -y sus académicos sí que pueden hacerlo- ha pretendido cortar la cuestión de raíz. Por el camino más corto, si me lo permiten. Y, así, dice la RAE  en  su nueva y polémica Ortografía (sic) que “(…) independientemente de que el texto entrecomillado abarque todo el enunciado o solo parte de él, el punto se colocará SIEMPRE detrás de las comillas de cierre”. (Y punto)

“No está el horno para bollos”. Con estas palabras zanjó la discusión y se marchó.

Añade que la norma debe aplicarse, incluso si delante de las comillas aparece un signo de interrogación, exclamación o puntos suspensivos.

“¿Cree que ha terminado aquí el debate?”. (Y punto)

¡Y la aparición de dos puntos con la misma función dentro de una misma frase, créanme, no les parece una aberración! Ni nada que se le parezca.

Claro, y he aquí las voces disidentes. Voces autorizadas como las de D. José Martínez de Sousa que, en su reflexión “La ortografía académica del 2010 (cara y dorso)” defiende, que esta forma de escribir es absolutamente inaceptable en español. (“Sobrepuntuación”, la denomina, para ser más exactos).

Sugiriendo, además, Martínez de Sousa, llevando la contraria a la RAE, que si el entrecomillado constituye una frase independiente –comienza tras un punto o signo que haga las veces- el punto (de cierre), y permítanme la redundancia, ha de ir dentro de las comillas.

No deje de leer. “Aquí no ha terminado el debate. ”

Que no es igual que decir:

No deje de leer que “aquí no ha terminado el debate”.

Una servidora, como ya les dijo una vez, en “Una de ex”, acatará las normas. Pero no les quepa la menor duda… ¡Las seguirá cuestionando!

¡Atención, querid@s!

Teníamos razón ayer en nuestras teorías sobre el uso de los ex

Tal es así que, esta mañana, los del departamento de “Español al día” han contactado con nosotros. ¿Para decirnos qué? Que teníamos razón cuando decíamos -o suponíamos- que la norma de referencia es siempre la última, y, por tanto, la Ortografía. Así que, excepto en los casos que les conté ayer, escriban siempre juntos los ex

También teníamos razón cuando les sugeríamos, “duden, duden”… ¡Que harán bien!

Salu2

Querid@ amig@, algo le atrae hasta aquí. O le interesan mucho las historias de ex o le gusta como escribo o, sencillamente, ha llegado a este espacio por casualidad. Más bien me inclino a pensar que le gustan las historias de ex… Pues aquí va una que, espero, le ayude en su vida cotidiana.

Soy una enamorada de la lengua. Sí. Y, cuando tengo tiempo,  me entretengo intentando descifrar los entresijos de la RAE. Y créame. ¡No son pocos! Hace años, cuando aún (con tilde porque es sinónimo de todavía) cursaba mis estudios de Periodismo y comenzaba a popularizarse el uso de Internet –serían mediados de los 90- me surgió una gran duda, que me trajo dcabeza algún tiempo.  ¿Por qué permitía la RAE que se acentuara guion si es una palabra monosílaba? Lo cierto es que nunca obtuve una respuesta, pero ¡cuál fue mi sorpresa! En la nueva Ortografía de la lengua española, aprobada en 2010, la Academia quitó la tilde a palabras como guion o truhan. Supongo que, en la decisión de los académicos, algún peso tendría la inquietud de un buen puñado de desconcertados hispanohablantes.

Pues ahora, me ha tocado enfrentarme a una de ex… Sí, verán. Cuando un@ quiere usar el palabro para referirse a “algo o alguien que fue, pero que ha dejado de serlo”, y consulta el diccionario de la RAE, en su vigésimo segunda edición, www.rae.es, todo apunta a que se escriba separado. Porque hace las veces de adjetivo. Ex ministro, ex marido… Hasta aquí, está claro, ¿no? Bien, sigamos. Si consultamos el diccionario panhispánico de dudas, también disponible en www.rae.es, aconsejan lo mismo, que se escriba separado de la palabra, partiendo de la  misma consideración.

Bien, el problema se presentará cuando guste consultar la nueva Ortografía de la lengua española. Porque te ha pasado otras veces. ¡Y no te fías! ¿Qué pasa si recurres a este texto? ¡Tachín! Pues que, como no podía ser de otra forma, la RAE aconseja que ex se una a la palabra. Exministro, exmarido… Pero es que es más, escribiendo, como escribo este texto en Word, el corrector maldito me subraya la palabra… A partir de ahora, podremos decir “Estás más antiguo que el corrector del Word”, como decía una avispada amiga. Y ¿cuál es la explicación? Pues que dice la Academia que ex, sea cual sea su valor, es un prefijo. Y como tal hay que tratarlo. Y punto. ¡Unido a la base! “¡Soldado gráficamente a la base!”, dice para ser más exactos. Chúpense esa mandarina.

¿Quieren más? Escríbalo separado si el conjunto léxico está formado por más de una palabra. ¿Ein? Entiéndase, por ejemplo, ex capitán general. Más, más, hay más. Escríbase con guion (sin tilde) cuando la siguiente palabra empiece por mayúscula o sea un número. Y, esto, como norma general para todos los prefijos.

Hasta aquí, la explicación. Ahora, la queja. Haciendo uso de las redes, formulé en twitter la duda, dirigiéndome a @raeinforma; como también lo hice rellenando el pertinente formulario en el departamento de “Español al día”, http://cronos.rae.es/cgi-bin/consulta_form.pl. Y aquí sigo, espera que te espera.  Mientras tanto, y si de algo les sirve mi opinión, los ex, como en la vida y más que nos pese, irán juntos.