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No siendo (ejem) una gran defensora de los gerundios, en esta ocasión, me veo obligada a utilizar algunos.

Y es que ha vuelto a hacerlo. ¡Homeland ha vuelto a hacerlo! Arrasando  esta noche en la 70 edición de los Globos de Oro. Afianzándose, consolidándose, reafirmándose como una de las series del año, como una serie imprescindible que hay que ver sí o sí.

Casi que me atrevo a decir que no ha habido sorpresas… De ningún tipo. Y eso que se enfrentaba a otros pesos pesados como The Newsroom o Downton Abbey

Homeland Globos de Oro

Ya lo decíamos en Homeland-Manía, hace algún tiempo, cuando nos declarábamos, como no podía ser de otra forma, homelandmaníacos. “Trepidante. Delirante. Fresca. Valiente. Desquiciante. Inteligente. Arriesgada. Infartante”. Por reducirla, si me lo permiten, solo a un puñado de adjetivos.

Por segundo año consecutivo, Homeland se hace con el Globo de Oro a la mejor serie dramática del año; también por segundo año (y ya van cuatro…), Globo a la mejor actriz, Claire Danes, que encarna a la delirante agente Carrie; y, estrenándose este año en los Globos de Oro, Damian Lewis, el contradictorio y controvertido sargento Brody.  Por contra, se fue de vacío el veterano Mandy Patinkin (Saul Berenson, jefe de división de la CIA), en la categoría de mejor actor secundario.

En fin, y por ir concluyendo, que si aún no han visto Homeland, francamente, no sé a qué esperan…

Trepidante. Delirante. Fresca. Valiente. Desquiciante. Inteligente. Arriesgada. Infartante.

De momento, no le encontramos ningún “pero”. O quizá sí. Ha llegado a un punto tan, pero tan bestial, tan álgido, tan crucial, tan, tan, tan… que a ver cómo resuelven la trama y sacan a los personajes de este embrollo.

¿Qué aún no saben de qué les hablo?

De Homeland. La serie que, junto a The Newsroom, Scandal y alguna otra, está haciendo mucho más llevaderos estos primeros domingos de frío.

Justamente aclamada por el público y la crítica, Homeland atesora dos Globos de Oro –mejor serie dramática y mejor actriz- y clara triunfadora en los Premios Emmy 2012 –incluyendo mejor serie dramática, y el galardón para sus protagonistas principales, Claire Danes y Damian Lewys-.

Si algo caracteriza a Homeland, además de que es capaz de mantener en vilo al espectador de principio a fin -¡incluso en su segunda temporada!- es que, políticamente, representa una apuesta valiente y arriesgada. Sobre todo, para la muy conservadora y patriótica visión norteamericana. Y es que Homeland nos invita a reflexionar sobre la incuestionable bondad del sistema estadounidense. Nos invita a reflexionar sobre si –siempre- el fin justifica los medios. Nos invita a reflexionar, incluso, sobre las desproporcionadas acciones disuasorias de un estado en permanente alerta ante la amenaza del terrorismo islamista.

Por eso, créanme, hasta el momento no creo que en Homeland, haya ni buenos ni malos. Solo un plantel de personajes que actúan y se relacionan. Que dudan y se cuestionan. La  genialidad de la obsesión in extremis; y de la locura… Y del sentido de la justicia. Y de la desconfianza. Y de la política. Y del espionaje. En Homeland nada es como creemos. Cualquier teoría se desmorona en un instante. Como el sistema.

Basada en la serie israelí Hatufim (Secuestrado) Homeland es la historia de dos personajes antagónicos.  Brody, un marine norteamericano que, desaparecido y dado por muerto en Irak, reaparece tras ocho años de cautiverio, provocando el delirio de Carrie, una agente de la CIA, que, tras los fallos del 11 S, vive obsesionada por evitar otra masacre.

A partir de ahí, querido lector, siéntese, y déjese llevar.