Archivos para las entradas con etiqueta: Jesús Lens

Hace algunos meses, recibí en mi e-mail un regalo. Un regalo envuelto en palabras que me llevaba a viajar, sin moverme del sitio, hasta las mismísimas entrañas del corazón negro, hasta las mismísimas entrañas de la hermana África. Ese gigante tan cercano y tan desconocido. Con tantas sombras, como luces hay en sus gentes. África. La gran África. De la mano del cine y de la particular visión de Jesús Lens, un autor con una impresionante proyección que ha sabido transportarnos, como si de una ensoñación se tratara, al gigante africano.

Cineasta-Blanco-Corazón-Negro-portada-baja1“Fiebre africana”, como él mismo la define es de la que Jesús nos invita contagiarnos. A viajar por una África en absoluto yerma. Una África plena de sensaciones. Y  de las emociones con las que nos han contagiado el cerca del centenar de cintas de todos los tiempos que el autor recupera en las casi quinientas páginas de “Cineasta blanco, corazón negro” (editorial Almed).  Desde “Mogambo” a “Hatari!”, el “Jardinero fiel”, pasando por “Memorias de África” o “La Reina de África”.

Para Jesús, África palpita, es magia, es una explosión de color, es música, es añoranza y es, sobre todo, el espíritu de sus gentes. Por eso, Lens, que conoce bien tanto África como el cine, trata en este libro de ofrecer una imagen certera de “cómo es la África real de hoy día”. “Porque un enamorado del continente negro, además de conocerlo a través de la literatura, el cine y la televisión”, procura viajar a África siempre que puede y recorrer con sus propios ojos los paisajes que antes ha visto cientos y cientos de veces en documentales, películas y fotografías.

En “Cineasta blanco, corazón negro”, Lens, saca también a la luz esas otras zonas impenetrables de África, no tan festivas ni tan coloridas, llamadas a remover las conciencias, en cintas como “Diamantes de Sangre”, “Hotel Rwanda” o “14 km”.

A mí, solo una humilde aficionada, el amigo Lens ha conseguido embriagarme del amor y la pasión por el continente negro. Y, aunque no es fácil, amigo Lens, mirar tus obras con mirada inquisidora, te aseguro que he disfrutado con esta aventura.

Aunque han dado la vuelta al mundo, tomo esta imagen prestada del amigo Jesús Lens y, en concreto, de su blog http://www.granadablogs.com/pateandoelmundo/.

Son las imágenes tomadas por Mohammed Salem, de la agencia Reuters. La imagen habla por sí misma. Franja de Gaza. Un grupo de palestinos arrastra el cuerpo de un hombre acusado de espía. “Pillado con las manos en la masa”, como han asegurado un grupo de estas malas bestias a la radio de Hamas Al Aqsa.

Está claro. Nadie lo duda. La ofensiva israelí sobre Gaza está siendo estos días especialmente cruenta, y como siempre, con los más débiles,  con la población civil, con las mujeres, con los niños. Pero nada, nada justifica esta barbarie -ni de un lado ni de otro- ante la  impasible mirada de la Comunidad Internacional.

Inevitablemente, me vienen a la cabeza estas otras imágenes.

¿Las reconocen? Son imágenes captadas en 1987, en lo que se vino a denominar la primera -y desde mi punto de vista, única- Intifada, que en árabe, significa “levantar la cabeza”.  Como la levantó un pueblo entero, el palestino, arrojando piedras contra las todopoderosas Fuerzas Israelíes. 

Y esta otra imagen, ¿la recuerdan?

Sí, no lo olviden. En 1994, el dirigente palestino Yasser Arafat fue reconocido, junto con el primer ministro israelí Yitzhak Rabin y su  ministro canciller Shimon Peres, con el premio Nobel de la Paz, por sus esfuerzos para lograr imponer la necesaria paz en Oriente Medio. ¿En qué ha quedado todo esto?

A esta hora, 21.30, todo apunta a que palestinos e israelíes han acordado un alto el fuego. Pero el daño irremediablemente ya está hecho.

Perdónenme, es que en días como hoy, me avergüenza ser de esta raza que llaman humana.

Y que nadie pierda de vista esta frase del gran Mahatma Gandhi, que significa “Alma Grande”: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”.