Atenta. Inquieta. Traviesa. Plena de vida. Sorprendida. Sobresaliente discípula de los magisterios de la vida. Con sus inmensos ojos claros… abiertos de par en par.

Día tras día, durante sus primeros tres añitos de vida, mi pequeña se hace mayor. Crece y se crece. Pero no nos deja atrás. Sigue nuestros pasos. Camina de la mano. Se cae, se levanta, y vuelta a empezar. Aprende a vivir. No deja de soñar. Forja su propio destino. Escribe su historia.

sobrina

5 de noviembre. Tres años hace ya. Lucía un viernes esplendoroso. Luminoso. Cálido. Bullicioso. Cargado de vida. Al nacer, abrazada al latir de su madre, rompía en su primer llanto. Mi pequeña princesa había llegado. Ilusiones. Recuerdos. Nervios. Miradas cómplices. Gestos cansados…

Silvia María estaba aquí. Testigo fui de este canto a la vida. 5 de noviembre…

María, Alba, Silvia, mis pequeñas princesas… Basta vuestra mirada para dar sentido a mis días. Me embriagan vuestras sonrisas. Me emocionan vuestras historias. Pequeñas grandes mujeres. Insaciables luchadoras. Amigas

tres sobrinas