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Si aún no lo han hecho,  no deberían perderse la exposición La lengua y la palabra, conmemorativa del tercer centenario de la RAE, en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid.Tienen hasta el 26 de enero. Y la entrada es gratuita.

La muestra, organizada en 7 apartados fundamentales, exhibe más de trescientas piezas indispensables, provenientes de grandes museos nacionales e internacionales.

la foto RAE expo

Para que se hagan a la idea. La muestra, que comienza por La lengua y el habla. Del sonido a la voz y a la letra, invita al espectador a realizar un viaje por los trescientos años de vida de una institución,fundada por ocho hombres que comenzaron su proeza, el 6 de julio de 1713, en la madrileña casa del marqués de Villena, don Juan Manuel Fernández Pacheco.

En tan solo trece años, la jovencísima Real Academia dará sus frutos, con la creación del conocido comúnmente como el Diccionario de Autoridades, considerado en aquellos tiempos como el mejor diccionario de Europa. Hacer un riguroso diccionario de la lengua española en este tiempo fue sin duda toda una hazaña.

La historia de la RAE es la historia de España y de sus gentes, con sus visicitudes y avatares. Es la historia de un pueblo y de su progreso. Con sus luces y sus sombras. Porque la historia de la Real Academia no es ajena al devenir de su pueblo, tal y como podrán comprobar en la muestra La lengua y la palabra.

Y hablando de lo que la es la historia, y la vida… de los siete gran apartados de la muestra, uno  me llamó especialmente la atención. Entre dos siglos: las mujeres llaman a la Academia. ¿Sabían que el primer ingreso de una mujer en la Academia fue, nada más y nada menos, que en 1976? El privilegio sería para la poeta Carmen Conde. Bajo el argumento “no hay lugar para señoras”, con anterioridad, no ocuparían un merecidísimo sillón ni María Isidra de Guzmán y de la Cerda ni Gertudris Gómez de Avellaneda ni la grandísima María Moliner.

En fin, cosas de la vida.

Y, como les decía, si aún no lo han hecho, visítenla. Que merece la pena conocer la historia de nuestra lengua y de quienes velan por ella.

La Real Academia Española (RAE) cumple 300 años. Con motivo de los actos de conmemoración de este tricentenario (que culminarán en 2014 con la edición de la vigesimotercera edición del Diccionario de la lengua española),  la Biblioteca Nacional de España acoge desde el pasado mes de septiembre, la exposición La lengua y la palabra. Trescientos años de la Real Academia Española.

La muestra, que podremos visitar hasta el próximo 26 de enero, exhibe 322 piezas artísticas de diferentes épocas. Pinturas, retratos, grabados, joyas bibliográficas e incunables… Y es que, durante sus trescientos años de vida, la Real Academia atesora una impresionante legado histórico que ahora exhibe ante la mirada cómplice del espectador.

sep-RAE

Un recorrido, organizado en siete apartados, que ofrece un viaje imaginario por la historia de la RAE y por la historia de quienes han dado vida a una institución que ha sabido adaptarse a los tiempos.  ¿Qué les  parece si no el nuevo site de la Real Academia? ¿Lo han visto? ¿Han navegado por la nueva www.rae.es? Si no lo han hecho, háganlo, créanme, merece la pena.

Web RAE

Ayer y hoy de la Real Academia Española. Y es que ¿qué son trescientos años para la institución que, según el anuario del Instituto Cervantes “El español en el mundo”,  vela por la lengua que hablan 500 millones de hispanoparlantes en todo el planeta?  Y una curiosidad: ¿Saben ustedes que el español fue en 2012 la tercera lengua más hablada en Internet y la segunda en Twitter?

Y hablando de Twitter, ¿qué me dicen de la actividad de la RAE en la red social, a través de @RAEinforma? ¿Los siguen? ¿Les parece útil? Yo ya les digo que a mí, sí, y mucho.

En fin, que me pierdo. Que me pierdo entre palabras y tinta. Y es que la RAE es mucha RAE, con sus defectos y sus virtudes, con sus avatares y su historia… Es la historia de la palabra y unas letras que se escriben, se leen y se hablan en español.

¡Desde dCabeza, deseamos una muy larga vida a la Real Academia!

Ya lo decíamos.

Intentar comprender las entrañas de la RAE, nos sigue trayendo dCabeza. Al menos a quien suscribe estas palabras.

No será una servidora quien pretenda sentar cátedra. Ni cuestionar decisiones que, con frecuencia, se convierten en verdaderos campos de batalla entre estudiosos y académicos. Desde mi humilde posición, solo aspiro a poner  un poco de luz, a partir de  un español claro y legible, en toda esta marabunta.

A usted, amigo lector, que, seguramente y con frecuencia, se enfrenta a un folio en blanco, ¿nunca le surgen dudas? Por ejemplo, y en esto-entre otras cuestiones- llevamos algunos días erre que erre, ¿dónde colocaría el punto después de los signos de comillas?

Pues este, que parece un sano debate, ha suscitado agrias polémicas. A pesar de que la RAE -y sus académicos sí que pueden hacerlo- ha pretendido cortar la cuestión de raíz. Por el camino más corto, si me lo permiten. Y, así, dice la RAE  en  su nueva y polémica Ortografía (sic) que “(…) independientemente de que el texto entrecomillado abarque todo el enunciado o solo parte de él, el punto se colocará SIEMPRE detrás de las comillas de cierre”. (Y punto)

“No está el horno para bollos”. Con estas palabras zanjó la discusión y se marchó.

Añade que la norma debe aplicarse, incluso si delante de las comillas aparece un signo de interrogación, exclamación o puntos suspensivos.

“¿Cree que ha terminado aquí el debate?”. (Y punto)

¡Y la aparición de dos puntos con la misma función dentro de una misma frase, créanme, no les parece una aberración! Ni nada que se le parezca.

Claro, y he aquí las voces disidentes. Voces autorizadas como las de D. José Martínez de Sousa que, en su reflexión “La ortografía académica del 2010 (cara y dorso)” defiende, que esta forma de escribir es absolutamente inaceptable en español. (“Sobrepuntuación”, la denomina, para ser más exactos).

Sugiriendo, además, Martínez de Sousa, llevando la contraria a la RAE, que si el entrecomillado constituye una frase independiente –comienza tras un punto o signo que haga las veces- el punto (de cierre), y permítanme la redundancia, ha de ir dentro de las comillas.

No deje de leer. “Aquí no ha terminado el debate. ”

Que no es igual que decir:

No deje de leer que “aquí no ha terminado el debate”.

Una servidora, como ya les dijo una vez, en “Una de ex”, acatará las normas. Pero no les quepa la menor duda… ¡Las seguirá cuestionando!

¡Atención, querid@s!

Teníamos razón ayer en nuestras teorías sobre el uso de los ex

Tal es así que, esta mañana, los del departamento de “Español al día” han contactado con nosotros. ¿Para decirnos qué? Que teníamos razón cuando decíamos -o suponíamos- que la norma de referencia es siempre la última, y, por tanto, la Ortografía. Así que, excepto en los casos que les conté ayer, escriban siempre juntos los ex

También teníamos razón cuando les sugeríamos, “duden, duden”… ¡Que harán bien!

Salu2

Querid@ amig@, algo le atrae hasta aquí. O le interesan mucho las historias de ex o le gusta como escribo o, sencillamente, ha llegado a este espacio por casualidad. Más bien me inclino a pensar que le gustan las historias de ex… Pues aquí va una que, espero, le ayude en su vida cotidiana.

Soy una enamorada de la lengua. Sí. Y, cuando tengo tiempo,  me entretengo intentando descifrar los entresijos de la RAE. Y créame. ¡No son pocos! Hace años, cuando aún (con tilde porque es sinónimo de todavía) cursaba mis estudios de Periodismo y comenzaba a popularizarse el uso de Internet –serían mediados de los 90- me surgió una gran duda, que me trajo dcabeza algún tiempo.  ¿Por qué permitía la RAE que se acentuara guion si es una palabra monosílaba? Lo cierto es que nunca obtuve una respuesta, pero ¡cuál fue mi sorpresa! En la nueva Ortografía de la lengua española, aprobada en 2010, la Academia quitó la tilde a palabras como guion o truhan. Supongo que, en la decisión de los académicos, algún peso tendría la inquietud de un buen puñado de desconcertados hispanohablantes.

Pues ahora, me ha tocado enfrentarme a una de ex… Sí, verán. Cuando un@ quiere usar el palabro para referirse a “algo o alguien que fue, pero que ha dejado de serlo”, y consulta el diccionario de la RAE, en su vigésimo segunda edición, www.rae.es, todo apunta a que se escriba separado. Porque hace las veces de adjetivo. Ex ministro, ex marido… Hasta aquí, está claro, ¿no? Bien, sigamos. Si consultamos el diccionario panhispánico de dudas, también disponible en www.rae.es, aconsejan lo mismo, que se escriba separado de la palabra, partiendo de la  misma consideración.

Bien, el problema se presentará cuando guste consultar la nueva Ortografía de la lengua española. Porque te ha pasado otras veces. ¡Y no te fías! ¿Qué pasa si recurres a este texto? ¡Tachín! Pues que, como no podía ser de otra forma, la RAE aconseja que ex se una a la palabra. Exministro, exmarido… Pero es que es más, escribiendo, como escribo este texto en Word, el corrector maldito me subraya la palabra… A partir de ahora, podremos decir “Estás más antiguo que el corrector del Word”, como decía una avispada amiga. Y ¿cuál es la explicación? Pues que dice la Academia que ex, sea cual sea su valor, es un prefijo. Y como tal hay que tratarlo. Y punto. ¡Unido a la base! “¡Soldado gráficamente a la base!”, dice para ser más exactos. Chúpense esa mandarina.

¿Quieren más? Escríbalo separado si el conjunto léxico está formado por más de una palabra. ¿Ein? Entiéndase, por ejemplo, ex capitán general. Más, más, hay más. Escríbase con guion (sin tilde) cuando la siguiente palabra empiece por mayúscula o sea un número. Y, esto, como norma general para todos los prefijos.

Hasta aquí, la explicación. Ahora, la queja. Haciendo uso de las redes, formulé en twitter la duda, dirigiéndome a @raeinforma; como también lo hice rellenando el pertinente formulario en el departamento de “Español al día”, http://cronos.rae.es/cgi-bin/consulta_form.pl. Y aquí sigo, espera que te espera.  Mientras tanto, y si de algo les sirve mi opinión, los ex, como en la vida y más que nos pese, irán juntos.